Podía notar el roce de la hierba húmeda en la nuca. La noche era tranquila y fresca. El cielo estaba adornado por un inmenso manto de pequeños puntitos relucientes, los cuales nunca seria capaz de alcanzar, pero bueno dicen que de ilusiones se vive ¿No?
Me deje llevar por la tranquilidad del momento y cerré los ojos e intenté dejar la mente totalmente en blanco.
_ Es muy temprano para dormir ¿No crees? - su voz sonó dulce y cálida en mi oído haciendo que un pequeño escalofrió me recorriese.
Abrí los ojos y me encontré con los suyos, unos ojos azules que relucían en la oscuridad.
_ No estaba durmiendo idiota, estaba pensando...
_ Y ¿Que rondaba por esa cabezota?
_ Pues me preguntaba como hemos llegado hasta aquí
_ ¿Hasta aquí?
_ Si, hasta aquí, esta noche, tu y yo
_ Simplemente dejemoslo en que era inevitable
Entonces sus manos rodearon mi cara con la ternura que lo caracterizaba, se acerco lentamente a mis labios, ya notaba su aliento cálido y cerré los ojos. De repente su dirección se desvió hacia mi oído y me susurró:
"Me tienes desde que me dijiste hola"
La dirección de sus labios cambio de nuevo y nos fundimos en un largo y tierno beso.
- Y en aquel momento las estrellas dejaron de parecerme tan lejanas -
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