14 octubre, 2011

# Huida

Todo lo que me rodeaba me era totalmente indiferente. Escuchaba las voces de las personas que compartían la  habitación conmigo, retumbando como si estuvieran a cientos de metros de mi y sin conseguir unir con un orden lógico las palabras que llegaba comprender.
Solo rezaba porque el tiempo pasase mas rápido que nunca, que todo acabase y poder llegar a casa y olvidarme de todo, aunque sabia que eso estuviese donde estuviste eso seria lo mas complicado.
El reloj , al perecer también en mi contra, avanzaba con lentitud y aquellas cuatro paredes parecían abalanzarse sobre mi precipitadamente sobre mi negándome el aire.
Alce la vista unos instantes para divisar todo lo que me rodeaba, pero a nadie parecía importarle aquel chico sentado al fondo, totalmente ausente del mundo y escribiendo dios sabe que sobre un folio.
Las lagrimas retenidas en mis ojos amenazaban con escapar con fuerza, y tal vez eso seria lo mejor, pero mi orgullo mi ego y mi armadura seguían presentes en aquella sala.
Mis instintos solo me pedían coger mis cosas, levantarme de la silla y salir con completa calma de la habitación para ir no se a donde.

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