Esta es la historia de un príncipe, un príncipe especial, un príncipe que no era igual que los demás príncipes y por lo cual, tubo que pagar un alto precio.Todo el reino esperaba que el príncipe encontrase a su princesa y se enamorase de ella, pero por mas que buscaba, él no la encontraba, el reino comenzaba a impacientarse y el príncipe no sabia que hacer. Un día cualquiera, mientras el príncipe paseaba, se encontró con otro príncipe de ojos marrones, y entonces el corazón del príncipe comenzó a latir como nunca antes lo había hecho. El príncipe entonces comprendió que no necesitaba encontrar a su princesa, si no que lo que él debía encontrar era su príncipe. Los dos príncipes comenzaron a verse todos los días, hablaban, reían… Era como cualquier otra relación de dos amigos, pero lo que el príncipe sentía por el príncipe de ojos marrones cada día crecía más y más, sin saber este que hacer. El príncipe estaba confuso, siempre le habían enseñado que tenía que encontrar a su princesa, y eso es lo que todo el reino esperaba de él. Cada día sentía algo más grande por el príncipe de ojos marrones, y cada día estaba más confuso, sin saber que hacer, como actuar, como le explicaría al reino que quería a su príncipe y no a su princesa. Los rumores comenzaban a rondar por el reino, el príncipe estaba en boca de todo el mundo, podía notar como lo miraban al pasear por las calles, como lo señalaban, como se reían. El príncipe de ojos marrones acabó por descubrir los verdaderos sentimientos del príncipe y decidió no volver a visitar el reino, alejándose para siempre de él. El príncipe solo, confuso y sin saber que hacer decidió encerrarse en la más alta torre de su castillo, lejos de las miradas de la gente, lejos del mundo real. Los días pasaban y el príncipe seguía encerrado en su torre, no quería salir de ella, hizo de su soledad su propia fortaleza. Cada día miraba por la ventana con la esperanza de ver al príncipe de ojos marrones al pie de la torre con la intención de salvarlo, pero es algo que nunca pasó. El príncipe decidió salir de su torre, y enfrentarse a la verdad. Al salir conoció a su hada madrina, la cual no lo señalaba con el dedo por ser quien era, la cual le ayudó a seguir adelante por encima de todo el reino. El príncipe era protegido por el hada madrina y se sentía bastante bien, pero sin embargo no paraba de pensar en aquel príncipe de ojos marrones. Como en todo cuento, nuestro príncipe conoció a una bruja, una bruja que le ofrecía una manera de olvidar al príncipe de ojos marrones, un método que muchos otros príncipes y princesas ya habían llevado acabo, y el príncipe totalmente desesperado aceptó el remedio de la bruja. El príncipe, gracias a este remedio, consiguió olvidar al príncipe de ojos marrones, pero solo por momentos. Todo empezó a cambiar poco a poco desde el momento en el que conoció a la bruja, las cosas empezaron a mejorar en algunos aspectos, y aunque el hada madrina no estaba muy conforme con los métodos del príncipe, lo aceptó y siguió a su lado intentado protegerlo en todo momento. A día de hoy el príncipe casi se ha convertido en rey y puede mirar por encima del hombre a la mayor parte del reino, sin embargo hay días, en los que vuelve a subir a la mas alta torre del castillo, y mira por la ventana con la esperanza de ver aparecer en el horizonte al príncipe de ojos marrones.
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