Me coloqué la mochila cruzando mi cuerpo para evitar que cayese al suelo, abroché el casco y subí a la moto.
Comenzamos a coger velocidad y aquella sensación de seguridad y bienestar comenzó a envolverme.
Mis manos rodeando su cintura, el calor de su espalda en mi pecho, el viento acariciando mi cara y susurrando en mis oídos, consiguiendo así que no escuchase más que sus palabras entrecortadas.
La ciudad pasaba rápido a nuestro alrededor, como si a nadie le importase lo que hiciésemos, como si nada pudiese afectarnos.
Sentía que no tenia que preocuparme por nada, solo tenia que agarrarme bien a su cintura y dejarme llevar por el hacia donde quisiese.
Cerré los ojos unos segundos, pensando en como había sido todo desde el principio y una inmensa sonrisa se adueñó por completo de mis labios. Había vuelto aquella sensación de seguridad y nada más me importaba en ese momento.
Llegamos hasta donde se suponía que nos dirigíamos, baje de la moto con los ojos llenos de lagrimas por el viento, las sequé y me di cuenta de que todo seguía como al principio y que probablemente seguiría así mucho mas tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario