09 abril, 2012

# Game over

De repente, sin un motivo coherente, salí corriendo dirigiéndome hacia el enorme precipicio, y una vez llegue al borde sin ni siquiera pensarlo, sin frenar, sin darle una oportunidad a la duda, salté al vació. Comencé a caer, cerré los ojos, notaba como mi cuerpo era atrapado por la fuerza de la gravedad y volví a sentirme libre de nuevo. La adrenalina recorría todo mi cuerpo alcanzando los extremos mas impensables. Notaba como mi corazón se apresuraba en bombear sangre a todo mi cuerpo, que cada vez estaba mas cerca del fin. 
En un momento dado, su mirada cruzó mi mente a velocidad inhumana, entonces mi cuerpo pareció pararse en plena caída. Como si hubiesen abierto un grifo cientos de recuerdos me inundaron. Recordé cada parte que conocía de su cuerpo, recordé la luz de sus ojos, recordé su voz y la sensación que causaba en mi, recordé su olor y me embriague en él. Recordé sus manías, sus costumbres, sus miedos; recordé incluso sus recuerdos. Todo esto me había mantenido vivo durante mucho tiempo, pero como siempre la realidad se empeñaba en golpearme, pisotearme y hundirme, pero esta vez, de un modo irónico, yo ganaría la partida.
Abrí los ojos, grite su nombre con fuerza al viento y supe que llegaría al fin quedando para siempre grabado en sus recuerdos. 
Y por una, única y ultima vez en mi vida, que ya ni siquiera lo era, seria alguien quien cargaría con mi recuerdo.

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